¡Histórico, pibe! La Selección Argentina Sub 17 femenina rompió una barrera que parecía imposible y se clasificó por primera vez en su historia a un Mundial de la categoría. Un logro que no solo llena de orgullo a todo el fútbol argentino, sino que marca un antes y un después para el desarrollo del fútbol femenino en el país. Las pibas de la Scaloneta juvenil hicieron realidad un sueño que venían persiguiendo con garra y talento.
El camino no fue sencillo. En el Sudamericano Sub 17 disputado en Uruguay, Argentina demostró una personalidad envidiable. Desde la fase de grupos, las dirigidas por el cuerpo técnico nacional dejaron claro que no iban a ser una simple participante. Fueron de menor a mayor, mostrando un crecimiento táctico y una solidez defensiva que terminó siendo clave. Pero el momento decisivo llegó en el hexagonal final, donde cada partido era una final. Y ahí fue donde apareció la grandeza de este grupo.
El partido clave, el que selló la clasificación, fue un encuentro vibrante donde la albiceleste mostró su mejor versión. Con un gol tempranero de la máxima figura del equipo, la delantera que ya había demostrado su olfato goleador en partidos anteriores, Argentina supo manejar los tiempos del partido. Aguantó el resultado con inteligencia y, cuando tuvo la oportunidad, liquidó el partido con una contra letal. El pitido final desató una explosión de alegría contenida. Abrazos, lágrimas y el grito de “¡Argentina, Argentina!” se escuchó en todo el estadio. Era el premio a años de trabajo, a sacrificios y a una lucha constante por visibilidad.
Este logro tiene un valor inmenso si se mira en perspectiva. Históricamente, las selecciones juveniles femeninas de Argentina solían quedar en los puestos de honor, pero sin poder dar el salto al escenario mundial. Brasil, Colombia y Paraguay habían logrado la hazaña antes, pero la albiceleste siempre se quedaba en la puerta. Hasta ahora. Para dimensionar el hito: es la primera vez que una categoría formativa del fútbol femenino argentino accede a un Mundial. Esto no es solo una clasificación; es una declaración de principios. Es la confirmación de que el fútbol femenino en Argentina no solo crece en cantidad de jugadoras, sino también en calidad y competitividad.
El contexto de las eliminatorias sudamericanas es bravo. La CONMEBOL tiene plazas limitadas y la competencia es feroz. En este Sudamericano, Argentina tuvo que enfrentar a potencias como Brasil, que llegaba como favorita, y a una Colombia que venía con una generación dorada. Pero las chicas argentinas no se achicaron. En el partido contra Brasil, si bien cayeron por un marcador ajustado, dejaron una imagen de equipo que no se rinde. Y contra Colombia, lograron un empate heroico que mantuvo vivas las chances. Esa resiliencia es la misma que caracteriza a la selección mayor, la que nos dio la Copa del Mundo en Qatar. Se ve que la garra argentina se hereda.
Las estadísticas del torneo son elocuentes: Argentina finalizó en el tercer puesto del hexagonal final, por detrás de Brasil y Colombia, pero con la tranquilidad de haber conseguido el objetivo. En 7 partidos jugados, sumó 4 victorias, 2 empates y solo 1 derrota. Marcó 15 goles y recibió 8, mostrando un equilibrio entre ataque y defensa. La goleadora del equipo terminó entre las máximas artilleras del torneo, con 5 tantos, demostrando que hay una nueva camada de delanteras con proyección internacional. Además, la arquera argentina fue una de las figuras, atajando un penal clave en el partido decisivo.
¿Qué significa esto para el futuro? Primero, una vidriera enorme para estas jugadoras. El Mundial Sub 17 es seguido por ojeadores de todo el mundo. Varias de estas pibas ya tienen chances de dar el salto a ligas profesionales en el exterior, algo que antes era casi una utopía. Segundo, es una inyección de confianza para las categorías inferiores. Las nenas que hoy empiezan a jugar al fútbol en los potreros y clubes de barrio tienen ahora un espejo donde mirarse. Saben que llegar a la Selección no es un sueño imposible, que con trabajo y dedicación se puede. El legado de esta clasificación trasciende lo deportivo: es un mensaje de inclusión y de que el fútbol femenino ya no es una promesa, sino una realidad.
También hay que destacar el trabajo silencioso de las coordinadoras de las juveniles femeninas y el apoyo de la AFA, que en los últimos años le ha dado un impulso importante a las divisiones formativas. Programas de desarrollo, becas y la creación de ligas femeninas juveniles han sido fundamentales para que hoy estemos festejando. No es casualidad que este éxito llegue después de que la selección mayor femenina haya participado en los últimos Mundiales y Juegos Olímpicos. Hay un proyecto a largo plazo y esta Sub 17 es su fruto más dulce.
Ahora, el desafío es prepararse de la mejor manera para el Mundial. Se viene un calendario de amistosos internacionales para foguear al equipo, y seguramente el cuerpo técnico ya esté analizando rivales y posibles sedes. El objetivo ya no es solo clasificar, sino competir y dejar bien parado el nombre de Argentina. Con esta camada de jugadoras, todo es posible.
Opinión editorial: Este es un día para sacar pecho. Las pibas de la Sub 17 nos demostraron que cuando hay proyecto, sacrificio y talento, los límites se rompen. No es solo un logro deportivo; es un grito de independencia para el fútbol femenino argentino. El camino recién empieza, pero esta clasificación ya es eterna. ¡Vamos Argentina, carajo!
Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMiwwFBVV95cUxQV1NXY1NYeXlJaGF6NHpuNzQ0Mkt6U3Z2UnNEUVFRNXhHaC13VGhpSnFwV2ViaF9rYmRmMXBwaVBaQ0Q5T2E3VlIxZ19qMndaOXlwTFVGenU2MFFmbW43Z2hDUzNEdEo2aHpDRnNsbDN5WXMyeHJ1Wl9WY2x3VWdOOUN0QXRhQ3d1QXpmcEJfTjFCcEZqYkVfQ1BhdzA1Y3hSQ3FKaUFoWF9BT1U4a3JGaldQbGkwWXdaUzdRNTVRT3FQZzTSAcgBQVVfeXFMTkg4VzZUZHNtbnJMemw5WFNZZDlrQkoweUlmMXhtM0FIcnV3LXh1aUxwbUVSMC1ldTlMZmZ4TUJCLUVFOW9HY0o4NmNwOWlvSEdkR0VfRlBNeG9FSDNEaXZUaFhZVVdzLUQyazFFeW9kWUJjUVUzYXNRVjRtTnVKeUJqVjY3WWpkSVJxNWR4MGJLRndJSmNuVUZCNWdWZkVuSTRLMm1xSFlyM3RBUzNPbFYxeHRYd09Bd0xMUmJMak5HMTc1VHZSdUY?oc=5