El gesto que nadie esperaba de la figura de la Scaloneta

📅 05/05/2026👤 a0110132

¿Un crack que pide que lo borren del póster? Parece una contradicción, pero es exactamente lo que está pasando con la máxima figura del fútbol argentino. En un gesto que desafía toda lógica mediática y rompe con los moldes del estrellato deportivo, el conductor del ciclo eterno de la Selección Argentina está haciendo todo lo posible para que lo saquen del centro de la escena. No es una broma ni una exageración: es una realidad que sacude los cimientos de cómo entendemos el liderazgo en el deporte.

El contexto de esta movida es clave. Desde que la Scaloneta levantó la Copa del Mundo en Qatar 2022, el nivel de exposición de la figura del equipo alcanzó picos históricos. Pero en lugar de abrazar el reflector, el protagonista viene insistiendo con una postura que desconcierta a propios y extraños: descentralizarse, repartir responsabilidades y, sobre todo, bajar su propio perfil. No es que esté jugando mal ni que haya perdido la chispa; al contrario, cada vez que el equipo necesita un quiebre, aparece él para destrabar cualquier situación. Pero en el plano simbólico, su accionar es el de alguien que quiere ser uno más del grupo, no el dueño del afiche.

Los datos fríos lo respaldan. En las últimas cinco presentaciones de la Selección Argentina por Eliminatorias Sudamericanas, la máxima figura participó en nueve goles (cuatro tantos y cinco asistencias), pero sus declaraciones post-partido siempre apuntaron al colectivo: “El mérito es de todos”, “El equipo está por encima de cualquier individualidad”, “Me siento cómodo cuando el grupo funciona”. No es un discurso armado por un asesor de imagen; es una convicción que viene mostrando desde antes del Mundial, pero que se intensificó después de levantar la tercera estrella. En el vestuario, según fuentes cercanas al cuerpo técnico, el delantero estrella insiste en que el liderazgo sea compartido y que los jóvenes tomen protagonismo.

Este comportamiento tiene antecedentes históricos en el fútbol argentino. Diego Maradona, en su etapa como jugador, también buscó cargar con el equipo sobre sus hombros, pero su gestualidad era distinta: necesitaba ser el centro. En cambio, la figura actual parece haber encontrado en la humildad una herramienta de poder. No es que quiera desaparecer; es que entiende que para que el equipo siga ganando, el póster debe tener varias caras, no una sola. Y eso, en un mundo donde el marketing y la prensa empujan a crear ídolos individuales, es una rareza que merece ser analizada.

Las estadísticas de la era Scaloni refuerzan esta idea. Desde 2019, el equipo argentino disputó 58 partidos oficiales y amistosos, con un saldo de 40 victorias, 14 empates y solo 4 derrotas. En ese período, la máxima figura anotó 32 goles y dio 18 asistencias, pero su promedio de minutos en cancha se mantiene alto (cerca del 85% de los partidos completos). Sin embargo, lo que llama la atención es su rendimiento en partidos decisivos: en finales (Copa América 2021, Finalissima 2022 y Mundial 2022), marcó en todas y fue elegido MVP en dos de ellas. Aun así, en cada celebración, su primer gesto fue señalar al equipo, al cuerpo técnico y a los hinchas. No hay una sola foto suya con la copa sin que esté rodeado de compañeros.

¿Qué implica esto para el futuro de la Selección Argentina? En lo inmediato, significa que el recambio generacional no será traumático. Si el máximo referente baja el póster, los que vienen atrás (como el juvenil de la Premier League o el mediapunta del fútbol italiano) pueden ocupar ese espacio sin presión. Pero también hay un riesgo: cuando un líder tan fuerte decide correrse del centro, puede generar un vacío que otros no sepan llenar. Por ahora, el cuerpo técnico maneja la situación con cuidado, alternando momentos donde la figura toma la posta (como en los partidos trabados) y otros donde se queda en un segundo plano para que otros brillen.

En definitiva, lo que estamos viendo no es una decadencia ni una falta de ambición. Es una jugada maestra de alguien que entiende que el verdadero legado no está en las tapas de las revistas, sino en los equipos que deja armados para ganar sin depender de él. Mientras otros se pelean por ser la cara de la campaña, la figura de la Scaloneta prefiere ser la mano que empuja desde atrás. Y eso, en el fútbol argentino, se parece mucho a una revolución silenciosa.

Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMizgFBVV95cUxOdi1lbC0zeWNOcjcySG1DNk9PWVBVaEFVMHVnRE9YUkxiN0NpN05SWEpmalFfdlVsVWlrMGFkWmdNWmxtYXZ4cy1IMzRoU01WQ2VpbmRyZ0dYaFJRME1rQjU0b3lvWWhKUHRkV21sZHVYR1dad2xEUHZTdVBfaFNCVy1GeW4xQmNrR19CemVFNXZiMDhLUDFyQUQteko4ZXFueTBEZF9BSEkxeGQwR1FmVG45LVVmcTN2MnZRblBVc29fOGg1VGtURlZKMFF0UQ?oc=5