¿Se viene el batacazo mundialista? Un modelo matemático que ya clavó tres títulos consecutivos acaba de largar su pronóstico para el Mundial 2026 y, atención, rompe con todo lo que creíamos saber.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría para los que ya ven a la Selección Argentina repitiendo la hazaña de Qatar 2022. Resulta que un sistema estadístico, el mismo que anticipó las coronas de Alemania en 2014, Francia en 2018 y la nuestra en 2022, ahora tiró el veredicto para la Copa del Mundo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá: habrá un ganador inédito. O sea, una selección que nunca levantó la Copa del Mundo se quedaría con el trofeo más deseado del planeta. ¿Se imaginan lo que eso significa? La Scaloneta tendría que pelearla contra un nuevo orden, contra un destino que, según los números, no la favorece. Y esto, más que asustar, debería prender la mecha de la competencia.
El modelo, desarrollado por un equipo de analistas deportivos y estadísticos, no es un chiste. Viene de acertar tres mundiales seguidos, con un margen de error mínimo. En 2014, cuando todos miraban a Brasil como local, el sistema señaló a Alemania. En 2018, con el furor del equipo de Mbappé, anticipó el título galo. Y en 2022, cuando muchos dudaban del momento de la Selección Argentina después del batacazo ante Arabia Saudita, el modelo ya tenía a Messi y compañía como campeones. Ahora, para 2026, el bicho matemático se la juega por un equipo que jamás ganó un Mundial. ¿Quién? No lo dicen explícitamente, pero los candidatos históricos sin copa son varios: Países Bajos (subcampeón en 1974, 1978 y 2010), Croacia (subcampeón en 2018), Hungría (subcampeón en 1938 y 1954), o selecciones emergentes como Marruecos, que en 2022 llegó a semis. El dato caliente es que el modelo descarta a los habituales monstruos: Brasil, Alemania, Italia, Francia, Uruguay, Inglaterra, España y Argentina.
Para el hincha argentino, esto suena a herejía. ¿Cómo va a ganar un inédito si tenemos al mejor jugador del mundo (aunque para 2026 Messi ya tendrá 39 años) y a un equipo que demostró un carácter de acero? Pero acá está el truco: el modelo no analiza solo el presente, sino tendencias históricas, rendimientos en eliminatorias, coeficientes de dificultad de grupos y hasta variables como lesiones o recambios generacionales. Y según sus cálculos, el ciclo de la Scaloneta, que arrancó en 2019, podría estar llegando a un pico que, si bien es altísimo, no alcanzaría para repetir la hazaña. Ojo, no dice que Argentina no pueda ganar, sino que las probabilidades matemáticas favorecen a un outsider. En 2022, las chances de Argentina según este modelo eran del 14%, por detrás de Brasil (20%) y Francia (17%). Y sin embargo, se dio. Así que tampoco es una sentencia, sino una advertencia: el fútbol no se juega en computadoras, pero los números ayudan a leer la cancha.
Si nos ponemos a revisar la historia, los campeones inéditos no son tan raros. Uruguay ganó su primer mundial en 1930, Italia en 1934, Alemania en 1954 (el milagro de Berna), Francia en 1998, España en 2010. Cada 10 o 12 años aparece un nuevo nombre en la lista. El último fue España, que rompió su maldición de cuartos de final. Así que la posibilidad de que un equipo como Países Bajos, que perdió tres finales, o Croacia, que se quedó en el umbral, finalmente levante la copa no es descabellada. De hecho, Países Bajos tiene una de las mejores generaciones de los últimos años: jugadores como Frenkie de Jong, Memphis Depay y Virgil van Dijk, más un recambio táctico que viene asomando. Croacia, por su parte, sigue sosteniéndose en Modric (aunque tendrá 40 años en 2026) y una escuela de futbolistas de alto nivel. Y Marruecos, después de su actuación en Qatar, demostró que el fútbol africano ya no es solo promesa.
Ahora, ¿qué implica esto para la Selección Argentina? Primero, que no nos podemos dormir en los laureles. El equipo de la Scaloneta, con el conductor del ciclo (Lionel Scaloni) al mando, tiene que seguir renovándose. Jugadores como Enzo Fernández, Julián Álvarez, Alexis Mac Allister y Cristian Romero ya son figuras consolidadas, pero necesitan rodaje internacional para sostener el nivel. Además, la próxima Copa América 2024 será clave como termómetro. Si Argentina la gana, demostrará que el ciclo tiene piernas para rato. Si no, las dudas crecerán. El modelo matemático, más que un oráculo, es un espejo: muestra que el fútbol moderno es cada vez más parejo, que los equipos chicos ya no le tienen miedo a los grandes y que la historia pesa, pero no define.
En definitiva, el veredicto de este sistema estadístico no debería generar pánico, sino motivación. La Scaloneta ya demostró que puede contra los pronósticos. En 2022, después de la derrota inicial ante Arabia Saudita, todos daban por muerto al equipo argentino. Y sin embargo, levantaron la copa. Así que, ¿por qué no podría repetirse? El fútbol, al fin y al cabo, es la ciencia de lo improbable. Los números dicen que un inédito ganará en 2026. Pero los corazones albicelestes, esos que latieron fuerte en Lusail, saben que la Selección Argentina siempre encuentra una manera de escribir su propia historia. Que venga el que venga.
Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMi6gFBVV95cUxNLWp2U0pJUlY3STdISVlXV1ZDbV9fRVBLY1JRaDhwaElxekhzdlR4eEM3NXVTNm0xSW1objBxbmdselhCbEdjVDR1bVZoekZPSkxmYmJqQXBPSlZ2dEhQVml0akRDdUNXX0RuMWM0MjZJak5qU2tKZDFPcVc4M0JOcHpPbWRqb2RybFNzajF1RHVHcVh5Z2VVbHowdTk2a2RYU0o5cTVFWUtQbzZlZFdlWVk4Sks4UWI5UTBmV21KUXlOaVJ1Z3JMM1MyeTdIZlg2Z3UzOEx3Tll1d1B1RDF4eFlCOHZjcmFEUWc?oc=5