Gol que clasificó a Argentina al Mundial Sub 17: la historia de la piba que entrenaba con varones
De entrenar a la par de los chicos en un potrero de barrio a ser la heroína de una clasificación histórica. La Selección Argentina Femenina Sub 17 consiguió el pasaje al Mundial de la categoría gracias a un gol que lleva la firma de una pibe que rompió todos los moldes: se formó jugando contra varones, hoy tiene una cancha que lleva su nombre y acaba de escribir su nombre en la historia grande del fútbol argentino.
La noticia sacude al universo albiceleste: la jugadora que anotó el tanto decisivo para la clasificación al Mundial Sub 17 no solo es una de las grandes promesas del fútbol femenino argentino, sino que su historia de superación es un ejemplo de perseverancia y talento. La clasificación se concretó en el Sudamericano Sub 17 disputado en Paraguay, donde Argentina logró uno de los cuatro boletos para la cita mundialista que se jugará en República Dominicana. La definición fue de infarto: un cabezazo certero en el minuto 85 de un partido clave que desató el delirio de todo un país.
Pero el camino de esta jugadora no fue para nada sencillo. Creció en un barrio del conurbano bonaerense, donde el fútbol era cosa de varones. Sin embargo, desde muy chica demostró que la pelota no entiende de géneros. Se calzó los botines y se metió en los picados del barrio, donde aprendió a gambetear, a aguantar las patadas y a definir con la frialdad de los grandes. «Siempre jugué con varones, era la única nena en la cancha. Al principio me miraban raro, pero cuando empezaba a hacer goles me aceptaban», suele contar entre risas. Esa formación en un entorno más físico y veloz la dotó de una capacidad de adaptación y una resistencia que hoy son sus armas principales en la cancha.
El reconocimiento a su trayectoria llegó incluso antes del gol de la clasificación. En su ciudad natal, las autoridades locales decidieron ponerle su nombre a una cancha de fútbol del barrio donde se formó. Un gesto simbólico pero enorme, que visibiliza la lucha de las mujeres en el deporte y sirve de inspiración para las nuevas generaciones. «Cuando me dijeron que la cancha iba a tener mi nombre no lo podía creer. Es un orgullo enorme saber que las nenas del barrio van a crecer viendo mi nombre en la cancha y van a sentir que todo es posible», declaró emocionada la jugadora, que hoy es un emblema de la nueva camada del fútbol femenino argentino.
El gol que valió la clasificación al Mundial Sub 17 no fue fruto de la casualidad. Llegó después de una jugada preparada: un tiro de esquina ejecutado al primer palo, donde la delantera se anticipó a la marca y conectó un cabezazo potente e inatajable para la arquera rival. La pelota besó la red y el estadio explotó. Fue el 2-1 definitivo contra un rival directo, en un partido donde Argentina había empezado perdiendo y tuvo que remar contra la corriente. Ese gol no solo significó el triunfo, sino que rompió una sequía de varios años sin que la Sub 17 femenina argentina lograra clasificar a un Mundial. La última vez que lo había conseguido fue en 2018, en Uruguay, y aquel equipo también tuvo una figura que marcó un camino: la actual jugadora de la Selección Mayor, que hoy es referente.
Si observamos la historia del fútbol femenino argentino, vemos que siempre hubo pioneras que abrieron las puertas. Pero el salto de calidad de los últimos años es notable. La AFA profesionalizó el fútbol femenino en 2019, y desde entonces los seleccionados juveniles empezaron a recibir más atención y recursos. La Sub 17, dirigida por un cuerpo técnico que prioriza la formación integral, es hoy un semillero de talentos que prometen dar que hablar. De hecho, en el Sudamericano, Argentina mostró una solidez defensiva y una efectividad ofensiva que la colocaron entre las mejores del continente. En total, anotó 8 goles en la fase final y solo recibió 3, demostrando un equilibrio táctico que ilusiona de cara al Mundial.
El próximo desafío será en República Dominicana, donde Argentina compartirá grupo con selecciones de primer nivel como Alemania, Japón y Nigeria. Un grupo durísimo, sin dudas, pero que el equipo argentino encara con la confianza de haberse ganado el derecho a estar ahí. La figura de esta jugadora, la pibe que se formó en la calle y que hoy tiene una cancha con su nombre, será clave para liderar a sus compañeras en la aventura mundialista. Su historia ya es un símbolo: el fútbol femenino argentino deja de ser una promesa para convertirse en una realidad que crece a pasos agigantados.
El fútbol argentino tiene una nueva heroína. Una pibe que no se rindió, que desafió los mandatos y que hoy, con un gol, le devolvió a la Selección un lugar en el mundo. La cancha con su nombre no es solo un homenaje: es un faro para todas las que vienen atrás. Y el Mundial Sub 17, una vidriera para mostrar que el talento no tiene género.
Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMi8AFBVV95cUxNeXBlMjBDR25EY2hXb21ZVVFPeS13QWwxOGtvSUw3aXB4S253ZTZRbmRmU2FicjdnWm1aNE5LQlVRWmQwUkxaWENOdjd6Y0psUHQtdTV6SHlQX3VDRVpxUkQwX0syRzktUjFFSGJBWlUxbzRPWk1ES2ttbTNIQUZZSGF6VmpwbFAwMTRjdVVxN2lYR2lrV1huYjJ1Nk9vODM1YlFyWlJVTzU3V29MQ09xQVcxeXRDMTk1dVJibl9TUkVRNW1GcmJUMHRURlYtQmRSTVNQRVJtNnF4RTlxMDY2SkFuN2E4TWV5TlJNdUZLXzDSAYsCQVVfeXFMUGpiaE9EV1FMc0tYTERkSU9kb3c2QXVYT2NfTWl1ZkREMUVpQ0M2d09uRmNNaGlsaS1tRkd2dm9GWnBqVFN0emhxVldFaW12enRfZVE1R1UyTU0xOFlXbTRlb05aRUUzNkpnV1RLczlHZUlUSVJvbFJleU8tU01fMFVZaTRaeFlIWThtdFAwcHdJRTVIazYxeXI4UmtLRVZxdFhxbHZHZUxhRW5DdVZtTEhkN0UzRlVwSHRqVXhZWkZ5NC13V1lWYXNLdUF3UDBnR1c3SnFfN0I2cW00dF8tQUVVMmpmRE9IblBxVURkUXZfWk5FNXQyaUtNcEQ0eGhETEdzX1pJMkxKZHdB?oc=5