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La edad que tenían los cracks de la Scaloneta cuando Messi debutó en un Mundial te va a dejar helado

Un dato retro que pocos recuerdan: la edad de los actuales campeones del mundo cuando Lionel Messi jugó su primer partido mundialista. Te sorprenderá.

Redacción · Publicado:

Pará la pelota un segundo y hace memoria. ¿Dónde estabas vos cuando Lionel Messi debutó en un Mundial? Aquel pibe de melena larga y mirada tímida que entró desde el banco contra Serbia y Montenegro en 2006 ya es historia viva del fútbol. Pero lo que realmente te vuela la cabeza no es lo que hizo Leo desde entonces, sino lo que pasaba con los cracks actuales de la Scaloneta en ese preciso momento. Agarrate, porque el dato retro de las edades de nuestros campeones del mundo te va a pegar justo en el corazón albiceleste.

El 16 de junio de 2006, en el estadio Veltins-Arena de Gelsenkirchen, un rosarino de 18 años y 357 días reemplazaba a Maxi Rodríguez y, de paso, metía un golazo que terminaría anulado por un offside milimétrico. Ese día, Lionel Scaloni, el mismo que hoy lo dirige desde el banco con la gloria eterna a cuestas, era su compañero de equipo. Sí, leíste bien: el actual DT campeón del mundo compartió vestuario con el mejor jugador del planeta en aquella Copa del Mundo de Alemania. Pero la historia no termina ahí, porque mientras Messi empezaba a escribir su leyenda, varios de los que hoy son sus fieles escuderos en la Scaloneta estaban en la escuela primaria, aprendiendo a atarse los botines o, directamente, ni siquiera soñaban con ser futbolistas.

Para que te des una idea del impacto generacional, ponéle números a la nostalgia. Emiliano «Dibu» Martínez, el héroe de Lusail, el dueño de los tres palos que nos dio la tercera estrella, tenía apenas 13 años en ese momento. Un pibe de Mar del Plata que seguramente miraba el partido por tele, lejos de imaginar que casi dos décadas después sería el guardián de la misma camiseta que Lionel defendía por primera vez en una cita máxima. Cristian «Cuti» Romero, el bastión de la defensa, el gladiador que se tira de cabeza hasta en las prácticas, tenía 8 años. Ocho. Apenas estaba en tercer grado, jugando a la pelota en el barrio de Córdoba, sin saber que el destino lo iba a unir con aquel crack que veía por la pantalla chica.

Pero si vamos a los más chicos de aquel entonces, la cosa se pone todavía más increíble. Enzo Fernández, el heredero del mediocampo, el que agarró la batuta con una madurez que asusta, tenía solo 5 años cuando Messi debutó mundialmente. Cinco. Estaba en el jardín de infantes, probablemente con una pelota de goma bajo el brazo, mientras Leo ya enfrentaba a las defensas europeas. Y ni hablar de Thiago Almada o Alejandro Garnacho, que con 5 y 2 años respectivamente, estaban en plena etapa de pañales y mamaderas, completamente ajenos a que un tal Lionel Andrés Messi estaba plantando la primera semilla de la Scaloneta que ellos mismos iban a integrar años después como campeones del mundo.

Este dato no es solo una curiosidad estadística: es la muestra más clara de la vigencia extraterrestre del capitán. Pensalo así: cuando Messi tocó su primera pelota en un Mundial, Julián Álvarez tenía 6 años y Alexis Mac Allister, 7. Hoy, esos dos pibes son socios letales del rosarino en el ataque y el mediocampo de la Selección Argentina. Esa brecha generacional, que en cualquier otro equipo sería un abismo insalvable, en la Scaloneta se convirtió en una bendición. Porque Messi no solo siguió jugando, sino que se adaptó, evolucionó y terminó liderando a una camada que creció idolatrándolo. Es el faro que guía a los que antes lo miraban con asombro desde la tribuna o el living de sus casas.

El proceso de Scaloni, que arrancó en 2018 después del ciclo de Sampaoli, supo leer esta transición como nadie. Armó un equipo donde conviven la experiencia del mejor del mundo con la frescura de estos pibes que llegaron hambrientos de gloria. Y ese hambre, esa admiración convertida en compromiso, fue el motor que nos llevó a ganar la Copa América 2021 en el Maracaná, la Finalissima 2022 contra Italia, el Mundial de Qatar 2022 y el bicampeonato de América en 2024. La Scaloneta es, en esencia, un puente entre dos generaciones unidas por el mismo sueño: ver a Messi levantar lo que durante tanto tiempo le fue esquivo.

Hoy, en estas Eliminatorias rumbo al Mundial 2026, cada vez que la pelota pasa por los pies de Leo, hay un eco de aquel pibe de 18 años que debutó en Alemania. Pero también hay un guiño cómplice de esos nenes que hoy son hombres y comparten cancha con su ídolo. Es imposible no emocionarse al pensar que mientras Messi jugaba su primer Mundial, los futuros campeones del mundo estaban en la primaria, y que dos décadas después, todos juntos, tocaron el cielo con las manos. Eso, querido lector, no es solo fútbol: es una historia de película que todavía no tiene punto final.

Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMi2AFBVV95cUxPVjlVaXlwRG5DRU9vSG9GNG1VNWFRWHVOVjdaQkFUT3ZNZEFOZmhISTdQYVB2YjBydVg2cnBvOWNOZ0NYcVo0Y21udkl0dTRfTzM1ZVJEal85Rk1JaTJFZlBBYWg0XzhOUlhlU3ZBWXdBU0JuSDJHajYtbFJyQ1ZEMkEzSmFQazJLT2NWYkxCZ1J4ZlpoNlN0SGFzam5pYmlYallRYV9JWHZpYTFNN21OZU05S01FWkh5bV9qb2lsRWV6QU1WNFF1SThiX294clc4VTZObmlJUEzSAfMBQVVfeXFMTml6ZW1wTEllYUhkU0g5VWdWSWEteU5jOVBFUWpqR1F0cUtRWU9rZEEyZ0tySktlbDVsaHQwWXI3UTlqM2I2RzQ5UF9QVno5SHpXQnVQMVVRekFkdnJWVjZpa0xnQ1ZZZm90d3hIa1BvTnNMckpmMlZ1Z1hta3lwWnROVFNGdFRwUk5xei1fcTV6UzFoRnljdjFCRFF1RzVRN2ZjNTU5c1ZROUV5QUg0d1FKVThzc0pxOHE1RWJXN3NYZFNrVGRSLWY5SlRDN3hZeE9aeENrRkhZSmZ5MGJXVGx4dGk4cHFrYjVGTkdKZ1pOYVdJ?oc=5