Sampaoli y el Mundial 2018: su reacción al «equipo armado»
La herida del Mundial de Rusia 2018, aunque ya cicatrizada por la gloria posterior, de vez en cuando vuelve a supurar. Esta vez, fue el propio Jorge Sampaoli quien, ante una pregunta directa sobre si los futbolistas de la Selección Argentina le «armaron» el equipo en aquella cita, tuvo una reacción tan elocuente como breve: «Me dio calor».
La respuesta, captada en un contexto periodístico reciente, reaviva el recuerdo de un ciclo que terminó de la peor manera. Para entender la profundidad de esa reacción, hay que viajar en el tiempo a aquella Copa del Mundo que arrancó con un empate agridulce ante Islandia, se derrumbó estrepitosamente con el 3-0 ante Croacia y apenas sobrevivió en la fase de grupos gracias a un agónico gol de Marcos Rojo ante Nigeria. Aquel torneo fue una tormenta de rumores, cortocircuitos y una sensación de descontrol que contrasta fuertemente con la paz que hoy se respira bajo el mando de Lionel Scaloni.
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El ciclo de Sampaoli al frente de la Albiceleste había comenzado con la ilusión de un técnico que venía de deslumbrar con su estilo intenso y ofensivo en la Selección de Chile y en el Sevilla. Sin embargo, su llegada en medio de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo a Rusia fue turbulenta. El equipo nunca encontró un funcionamiento aceitado y dependió casi exclusivamente de la genialidad de Lionel Messi para clasificar a la Copa del Mundo en la última fecha, con aquel inolvidable triplete del capitán en la altura de Quito ante Ecuador. Esa dependencia extrema fue un presagio de lo que se viviría en la cita máxima.
El famoso episodio del «equipo armado» se gestó en el punto más crítico del torneo. Tras la goleada sufrida a manos de Croacia, que dejó a la selección al borde del abismo, los rumores de una interna planteada por los referentes del plantel tomaron fuerza mundial. La versión indicaba que, ante la necesidad de un cambio de rumbo, el cuerpo técnico y los jugadores de mayor peso habrían consensuado la alineación y la táctica para el partido definitorio contra Nigeria. Ese supuesto pacto de dirigencia compartida fue un símbolo de la pérdida de autoridad y del caos reinante. La posterior eliminación en octavos de final a manos de la Francia de Kylian Mbappé, en un partido vibrante pero que dejó en claro las limitaciones defensivas y anímicas del equipo, selló el final de la era Sampaoli.
Hoy, la reacción de Sampaoli al sentir «calor» ante la pregunta puede interpretarse como la incomodidad lógica de quien es consultado por uno de los momentos más oscuros de su carrera. Es el gesto de quien prefiere no reabrir un capítulo que lo expuso a críticas feroces sobre su manejo de grupo. No hay una confirmación explícita, pero su lenguaje corporal y la economía de palabras hablan de un tema que todavía quema. Es un fantasma del pasado que, por suerte para el fútbol argentino, fue exorcizado por completo por el proceso que se inició poco después.
Porque es imposible analizar aquel derrumbe sin mirar el presente glorioso que construyó Lionel Scaloni. El hombre que asumió como interino y se quedó para siempre transformó ese vestuario fragmentado en una familia. Con Messi como líder indiscutido pero rodeado de un grupo que empujó todos juntos, la Scaloneta logró lo impensado: ser campeona de América en 2021 en el Maracaná, cortar la sequía de 28 años sin títulos y, sobre todo, consagrarse campeona del mundo en Qatar 2022. Aquella anarquía táctica y emocional de Rusia mutó en un orden táctico y una fortaleza mental inigualables, con figuras como Emiliano Martínez, Cristian Romero, Enzo Fernández y Julián Álvarez que se volvieron pilares de una era dorada.
La comparación entre ambos ciclos es el mejor termómetro para entender por qué la pregunta le generó «calor» a Sampaoli. No es solo el recuerdo de una derrota deportiva, sino la evocación de un desorden institucional y futbolístico que contrasta de manera brutal con la armonía que hoy disfruta la Albiceleste. Aquel equipo a la deriva es una foto vieja y amarillenta frente a la imagen de un plantel que, con el mismo capitán a la cabeza, supo reinventarse, abrazar a su entrenador y conquistar el cielo. La reacción del ex técnico es, sin quererlo, un recordatorio de dónde venimos y un homenaje al presente de una selección que, con el bicampeonato de América en 2024 ya en las vitrinas, sigue soñando en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026.
Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMinwJBVV95cUxOWjNuTEhhaTFHZlowS0VZY1cyVEIxRzdDc1YwY2REWHFiV3llMnc5N1FUaW9xY1FEX1gzMm14YnB2RVRLYXlobTRzQmxqMEY2LVZYRWpZRlVYZENWMXgzcDJiQndhQlM0dHNhWDBIRmNpZVdxNEZvNUQ1Qk1aWXJGWGp1dnc5ZEd0eDZCV2R2YVhJTGNmOS02UHZraTQweFZTa19mUkxwMG1ZdlJzQmlVYl9pOWJWZEFzUG1wdlhEVVNfdEtuSGVVcXBZV1haU0RfS2Uzc1k0cXRGMkdZeXNVcGVGTTdwVjIwWHU1LXJ2Nkt0dFNIR3BYSExPVFcxZ0VXWno4dVlqQ0NBQS1vUEZHdjROa0NHa0hHVEFzOGpMQdIBugJBVV95cUxNMmowUDlyR0NwUEd5aWptQnB1TXhYUVhudUNmNjFNenUtVUJfcllMYUFUeEpaaVZFWThtYngxbU9PdnE5VW9PZldiSjB2S090cGM1bi1ZQkVabjBoWC1wVGZvWG5xVHZxM2FNTFRxbWlBRnp6Wno0QkJsQWRUMDBfdjAwS0tpcHJkaExha1hoRUR0d203Q3k4MU8tRVdJNE9WOEJfVlVsU2dvUFI1Z0QzVXhnbXlPaFVqbUtQbHg4N0Y5RGNkLUNLUWJuSFplQURSN3BlWS1iYzNmUWJTbDBHVmVyVkZ3alNyVV8yN1FfWG9kNnNyZHkyNThzLWhOeXNqVnVySnFrSnFGbUZMbjFDbHNOMzdIZVFRRm1JUzRLck1ONGxPUG1XZTNSbkJxZHlzWVJEbmJDbTNoUQ?oc=5