Scaloni y la zaga argentina: «Voy a meter la pata»

📅 11/06/2026👤 a0110132

La defensa de la Selección Argentina, esa línea que supo ser una muralla en la conquista de la Copa del Mundo en Qatar 2022 y en el reciente bicampeonato de América, vuelve a estar en el centro de la escena. No por dudas, sino por la feroz competencia interna que alegra y, a la vez, le presenta un dulce dilema a Lionel Scaloni. Con la mira puesta en las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026, el entrenador albiceleste lanzó una frase que ya corre como reguero de pólvora entre los hinchas: «Voy a meter la pata». Una definición tan sincera como criolla que pinta de cuerpo entero la complejidad de elegir a los dos centrales titulares en un plantel colmado de figuras de primer nivel mundial.

La declaración, lejos de encender una alarma, refleja la filosofía de un cuerpo técnico que siempre priorizó el rendimiento y el momento justo por sobre los nombres propios. Desde su asunción en 2018, Scaloni construyó un grupo sólido donde la competencia es saludable y empuja a todos a superarse. En este contexto, la zaga central es quizás el puesto donde más variantes de altísimo calibre tiene a disposición. La base está más que firme con Cristian ‘Cuti’ Romero, el patrón de la defensa que se ganó el corazón de los argentinos a base de firmeza, quite oportuno y una jerarquía que lo posiciona entre los mejores del planeta en su puesto. A su lado, Nicolás Otamendi, el experimentado guerrero que a puro oficio y liderazgo sigue vigente y rindiendo en la elite europea, fue su socio ideal en la gesta qatarí. Sin embargo, el recambio generacional acecha con talento de sobra.

Es que por detrás, o mejor dicho, codo a codo, aparecen nombres que en cualquier otra selección del mundo serían titulares indiscutidos. Lisandro Martínez, con su recuperación milagrosa y su temperamento indomable, es un abanderado de la intensidad que pide Scaloni. Su capacidad para jugar en línea alta, su agresividad para anticipar y su excelente salida desde el fondo lo convierten en un candidato permanente a quedarse con un lugar. A ellos se suma la solidez de Germán Pezzella, un defensor de manual, recio en el juego aéreo y de una regularidad admirable cada vez que le tocó vestir la celeste y blanca. La lista de zagueros centrales de jerarquía no termina ahí, y la sana disputa por un puesto eleva la vara de exigencia en cada entrenamiento y cada convocatoria.

Esta abundancia en la última línea es un lujo que pocas selecciones pueden darse y habla a las claras del extraordinario presente del fútbol argentino, que no solo exporta delanteros desequilibrantes y volantes creativos, sino también defensores de clase mundial. La «Scaloneta», como se apoda cariñosamente al equipo, forjó su identidad a partir de un equilibrio casi perfecto entre todas sus líneas. La solidez defensiva fue un pilar fundamental para cortar la sequía de 28 años sin títulos, primero en el Maracaná ante Brasil por la Copa América 2021 y luego en la inolvidable final de Lusail. Ahora, con el desafío de defender la corona en 2026, mantener ese orden y esa fiereza para recuperar la pelota es un objetivo innegociable. La curiosa frase de Scaloni, entonces, no es una confesión de debilidad, sino la constatación de una bendición: tiene tanto y tan bueno para elegir que cualquier decisión puede ser puesta en discusión.

La historia reciente de la Selección Argentina en las Eliminatorias muestra a un equipo que se hizo fuerte desde lo colectivo, pero que siempre tuvo en la seguridad defensiva su columna vertebral. Con Emiliano ‘Dibu’ Martínez como último bastión, un arquero que ya es leyenda viva por sus atajadas decisivas y su personalidad arrolladora, la confianza del bloque defensivo se potencia. La comunicación entre el arquero y sus centrales, ya sea Romero, Otamendi, Lisandro Martínez o Pezzella, es un engranaje aceitado que funciona de memoria. El cuerpo técnico, con Scaloni a la cabeza junto a Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala —estos dos últimos, glorias en la zaga central de la Albiceleste—, sabe mejor que nadie lo que significa defender la camiseta argentina. Ese conocimiento íntimo de la posición es un valor agregado invaluable a la hora de tomar una decisión, incluso si eso implica «meter la pata», como dijo el DT con su ya característica humildad y honestidad brutal.

Lo que viene por delante en el calendario de Eliminatorias será un examen exigente, pero la Scaloneta ya demostró que se crece en la adversidad y que la competencia interna, lejos de dividir, fortalece. La posibilidad de rotar, de probar distintas duplas según el rival, de tener recambios de garantía ante cualquier imprevisto, es un arma táctica que muy pocos entrenadores en el mundo pueden utilizar. Así como en su momento la delantera era un bendito problema para los técnicos argentinos, hoy ese bendito problema se trasladó a la defensa. Y para el hincha, saber que hay semejante recambio y que el entrenador se toma con humor y responsabilidad la difícil tarea de elegir, no hace más que inflar el pecho de orgullo. Porque cuando sobran los buenos, el que termina ganando es siempre el equipo.

En definitiva, la «metida de pata» de Scaloni es la expresión más genuina de un proceso exitoso que no se duerme en los laureles. La defensa de la Selección Argentina, campeona de América y del Mundo, está más viva que nunca, con una lucha interna que eleva el nivel general y garantiza que quien salga a la cancha lo hará con la convicción y el respaldo de haberse ganado el puesto en buena ley. La Scaloneta sigue su marcha y, con este panorama, los argentinos podemos dormir tranquilos: el arco propio está más que custodiado, lo defienda quien lo defienda.

Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMi6AFBVV95cUxOaUxqRGxDNDRManIweHJJRXdvWFFYdVQ0OU9tMHdHVmUzTlQxbjVDaGUxemIyWDZNbkZURWlRa3o0NUxFeWEyUl8ycVFGb3g2cVFwQUM4RC1NWXdLTVB4cFI1MVBOTnpHcHNRWG4yajJsQ3NvR0hFWHJ1UkhuVmlmT1NJekIzQm02WXFVMWZVWEZuZHlERDZHVEFGUGdJN3FSZ0Q3MllaYWlPNW5WYWhtZ2V4X1YyWGVYdWI4YS04NUVNYTRybUpUZEp4REZYT2FBQnhHX2l6cnNCMTN1cEtiR2NWZzdmR2xi?oc=5